Si un trabajador es declarado inválido permanente, el saldo de su cuenta individual recibe un aporte complementario tal que
permite financiar una renta vitalicia por un monto de 70% de salario de referencia en el caso de invalidez completa, y de
50% en caso de invalidez parcial. Cada fondo de pensiones debe adquirir un seguro grupal que permita financiar dicho aporte.
Este artículo describe la activa participación en el proceso de calificación que tienen los fondos de pensiones y compañías
de seguro que proveen el aporte complementario y que tienen el incentivo de limitar la probabilidad de siniestros por invalidez.
El artículo también simula el impacto sobre los costos de esta prestación de beneficio definido que tiene el pre-fondeo provisto
por las cuentas individuales.
En relación a esto, encontramos que el pre-fondeo incrementa el costo anual en el corto plazo pero lo disminuye en el largo
plazo. En estado estacionario el monto acumulado en la cuenta individual de un trabajador cubre cerca de la mitad del costo
total anual, y el aporte adicional se reduce incluso más, hasta cerca de un cuarto de lo que sería en un sistema de reparto
puro. El pre-fondeo hace el costo del seguro de invalidez menos sensible al envejecimiento de la población, pero más sensible
a la volatilidad de la tasa de interés. El cobro de una prima única por el seguro genera subsidios cruzados, y en un mercado
competitivo, incentivos a seleccionar los mejores riesgos. Parte de las reducciones de costo a las compañías de seguro pueden
implicar una obligación fiscal futura mayor, debido a la pensión mínima garantizada.
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